El postre sano de Pascua que mezcla Rumanía y Hungría
- 4 abr
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Hay dos tipos de postres tradicionales en Europa del Este: los que llevan siglos haciéndose y los que se inventan para mejorar lo ya existente.
Aprende a preparar este pastel de Pascua inspirado en el cozonac rumano y el bejgli húngaro, con más relleno, mejor textura y un proceso mucho más fácil de controlar en casa.

En Rumanía, lo típico en estas fechas es un bizcocho con masa fermentada, aromático y con relleno de nueces o amapola.
En Hungría, en cambio, se hace un rollo con muchísimo relleno y poca masa.
Dos estilos distintos…y ambos tienen un problema: uno tiende a secarse y el otro es fácil que se rompa en el horno.
Así que en lugar de elegir, este postre mezcla lo mejor de ambos y elimina lo que falla. Y ojo que también tengo una receta de pastel salado, muy típico de la Pascua rumana.

Ingredientes
Para la masa:
500g de harina de fuerza
200g mantequilla a temperatura ambiente (80% grasa mínimo)
60g manteca de cerdo (opcional para dar mejor textura)
50g azúcar en polvo (o azúcar normal)
2 yemas de huevo
100ml leche
20g levadura fresca, 7g levadura seca o 1 cucharadita llena de polvos para hornear
30g azúcar extra para la levadura
pizca de sal
piel de 2 limones
1 cucharada de extracto de vainilla (o azúcar vainillado, vaina de vainilla, etc.)
Para el relleno:
500g nuez molida o semillas de amapola
250g azúcar
150g pasas (o frutos rojos como arándanos)
300ml leche
pizca de sal
1 cucharada de extracto de vainilla (o azúcar vainillado, vaina de vainilla, etc.)
3 claras de huevo
Para glasear (untar por encima):
1 yema
2 cucharadas de leche

Procedimiento
1. Preparar los rellenos
Empieza triturando las nueces y/o las semillas de amapola hasta que queden bien finas. Llévalas a una cazuela con leche, azúcar y vainilla, y cocina a fuego medio removiendo constantemente hasta que la mezcla espese.
Tiene que quedar cremosa y densa, no líquida. Cuando esté lista, puedes añadir pasas si te gustan (o frutos del bosque como arándanos) y dejar que enfríe completamente antes de usarla.
2. Preparar la masa
En un bol mezcla la harina con la mantequilla, la manteca, el azúcar glas, la yema de huevo y la ralladura de limón.
Si decides usar levadura, puedes activarla previamente dejándola 10-20 min con leche templada y azúcar en un vaso o bol.
Amasa unos minutos hasta conseguir una masa suave, homogénea y que no se pegue a las manos.
3. Dividir y reposar
Divide la masa en tres partes iguales, dales forma de disco y déjalas reposar unos minutos en la nevera. Este paso ayuda a que la masa se estire mejor y sea más manejable.
4. Preparar las claras y mezclar
Bate las claras con una pizca de sal hasta punto de nieve y repártelas entre los rellenos (o todo para el mismo relleno si solo usas 1). Mézclalas con cuidado para que queden más esponjosos y cremosos.

5. Formar la base
Estira la primera porción de masa en forma rectangular y colócala sobre una bandeja con papel de horno. Intenta que quede fina pero sin romperse.
6. Añadir el relleno y la segunda capa
Extiende una capa uniforme de relleno sobre la base. Después estira la segunda masa, colócala encima y añade otra capa de relleno. Puedes usar un solo tipo o combinar nuez y amapola.
7. Cerrar el pastel
Cubre con la tercera y última capa de masa, ajusta bien los bordes y pincha la superficie para evitar burbujas.
Pinta con la yema sobrante mezclada con un poco de leche para que quede brillante y, si quieres, añade un poco de azúcar por encima.
8. Hornear y dejar enfriar
Hornea a unos 160–170º durante aproximadamente 30 minutos, hasta que esté dorado por arriba y bien hecho por dentro. Déjalo enfriar completamente antes de cortarlo. Como muchos postres tradicionales, está mejor al día siguiente.

Una receta pensada para ser más estable
Más relleno que masa, sin fermentaciones complicadas y sin riesgo de que se abra o se rompa. El resultado es un pastel por capas, más jugoso y mucho más fácil de manejar.
Los rellenos: la base del sabor
Los dos rellenos tradicionales son:
Nueces trituradas
Semillas de amapola molidas
Ambos se cocinan con leche, azúcar y aromas hasta obtener una crema espesa. La textura tiene que ser cremosa pero firme. Una vez cocinadas, se dejan enfriar antes de usarlas.
La masa: sencilla y sin complicaciones
A diferencia de otras recetas, aquí la masa no es protagonista. Se mezcla todo y se amasa unos minutos hasta conseguir una textura suave y no pegajosa.
Después se divide en partes iguales y se deja reposar en frío para que sea más fácil de trabajar.
Un postre que mejora con el tiempo
Como muchos dulces tradicionales, al día siguiente está mejor. La textura se asienta, los sabores se integran y el resultado es mucho más equilibrado.
Este no es el postre “de siempre”. Es una versión más coherente, más fácil de hacer y más difícil de estropear. Y te aseguro que también más agradable de comer.





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