Sarmale: un plato que empieza mucho antes de llegar a la olla
- Jan 12
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Updated: Jan 13
Hay platos que se cocinan en una tarde y otros que empiezan mucho antes de encender el fuego. Las sarmale pertenecen claramente al segundo grupo.
Si has oído hablar de Rumanía pero nunca has comido sarmale caseras hechas por una abuela rumana, en realidad no sabes de qué va este plato. No porque sea raro ni exótico, sino porque es una receta que no se improvisa, no se acelera y no se separa de la vida familiar.

En mi casa, las sarmale no eran “una ocasión especial”. Eran una constante. Algo que aparecía en Navidad, en Pascua, en comidas largas de domingo o cuando simplemente había tiempo para hacerlo bien.
Un plato que no se mide en minutos, sino en previsión
La mayoría de recetas empiezan cuando te pones a cocinar. Las sarmale empiezan meses antes.
Tradicionalmente, la col se ponía a fermentar a finales de verano para poder usarse durante el invierno. No como tendencia saludable ni como técnica moderna, sino porque era la forma lógica de conservarla y, de paso, mejorarla.
Tres meses fermentando col para luego envolver carne.Con eso ya entiendes que este plato juega en otra liga.

Col fermentada: miedo cultural y realidad
En España, la col fermentada suele generar rechazo. Huele fuerte, es ácida y no se parece a nada “de siempre”.
Y sin embargo:
es probiótica
favorece la digestión
es antioxidante
y bien hecha tiene un sabor profundo y adictivo
En Rumanía no es una rareza. Es despensa básica. Y en las sarmale no es un detalle, es parte del alma del plato.
Si no tienes col fermentada, puedes usar repollo fresco. Funciona. Pero no es lo mismo. Cambia el carácter entero del plato.

Un origen compartido, una identidad clara
Es cierto que la costumbre de envolver carne en hojas viene del mundo otomano. Ellos usaban hojas de parra.Pero Rumanía hizo algo clave: adaptó la idea a su clima, a su despensa y al cerdo.
Carne de cerdo + arroz + col fermentada. Eso no es otomano. Eso es sarmale. Y eso es 100% rumano.
Como muchos platos fundamentales, el origen es compartido, pero la identidad final es clara y reconocible.
Ingredientes reales (los que uso yo)
Nada de versiones edulcoradas ni “interpretaciones modernas”.Esto es lo que entra en la olla:
📋 Ingredientes
1 kg de carne de cerdo grasa (espaldilla o jamón)
300 g de arroz blanco
3 o 4 cebollas
manteca de cerdo (o aceite, si prefieres)
1 col fermentada grande (o repollo fresco)
400 g de tomate fresco triturado
pimentón
pimienta
sal
Nota importante: Aquí no se cocina con báscula quirúrgica. Si una cebolla es un poco más grande o el arroz se pasa unos gramos, no pasa nada. Esto no es pastelería.
Preparación
1) Sofríe la cebolla (base de sabor)
Pica 3–4 cebollas y sofríelas en manteca (o aceite si prefieres un perfil más suave).El objetivo no es tostarlas: es que queden blandas, dulces y transparentes.
2) Prepara el relleno
En un bol grande mezcla:
1 kg de carne de cerdo (con grasa)
300 g de arroz blanco lavado
la cebolla sofrita
sal, pimienta y pimentón
Mezcla con la mano hasta que todo se integre bien. La textura tiene que quedar homogénea y pegajosa, no suelta.
3) Prepara las hojas de col
Si usas col fermentada:
separa hojas con cuidado
corta el nervio central (la parte dura)
si son muy grandes, córtalas en 2
Si usas repollo fresco:
quita el troncho
hierve la col hasta poder despegar hojas (aprox. 20 min)
corta el nervio central para que la hoja sea flexible

4) Enrolla las sarmale
pon una cucharada de relleno
enrolla apretando, sin reventar la hoja
sella las puntas con el dedo
Tienen que quedar compactas, porque si están flojas se abren en la cocción.
5) Monta la olla por capas
En el fondo:
un poco de manteca (muy poco)
una capa fina de tomate triturado
Luego:
una capa de sarmale bien apretadas
un poco más de tomate
otra capa de sarmale
La clave es que queden “encajadas” para que no bailen.
6) Cocción
tapa la olla y pon fuego alto hasta que empiece a hervir
cuando burbujee, baja a medio-bajo y cocina 1 hora
prueba:
que el arroz esté hecho
que la col esté tierna
Si al final quieres más melosidad, puedes darles 10–15 min extra a fuego muy suave.

Cosas que casi nadie te cuenta sobre las sarmale
No son difíciles: son largas
La col fermentada no es “un extra”: es el carácter del plato
El sabor al día siguiente es mejor. Siempre.
El relleno no se “arregla” al final: se arregla antes de enrollar
Si no las aprietas en la olla, se deshacen (y luego le echas la culpa a la receta)
Cómo servirlas
Lo clásico:
bien calientes
con nata agria
y pan o polenta si te apetece
Y ya está. No hay que justificarlo más.
Consejos & tips (para que salgan perfectas)
Carne con grasa: si usas cerdo demasiado magro, quedan secas. Espaldilla/jamón con grasa es lo correcto.
Lava el arroz: quitas almidón y la mezcla queda más limpia.
No te pases de pimentón: debe dar calidez, no dominar.
Corta el nervio central: si no, la hoja no enrolla y se rompe.
Aprieta al enrollar: compactas, pero sin romper la hoja.
Aprieta en la olla: encajadas = no se mueven = no se abren.
Reposo: si puedes, come al día siguiente. Es otro plato.
La mezcla: donde se decide todo
Las cebollas se sofríen primero en manteca, sin prisa, hasta que estén blandas y ligeramente dulces. Después se mezclan con la carne, el arroz, la sal, la pimienta y el pimentón.
Aquí manda la mano. Se mezcla con las manos, hasta que todo se integre bien. Y sí, se prueba un poco de la mezcla cruda para ajustar el punto (sin tragar). Siempre se ha hecho así.
Si aquí está bien, el plato final estará bien.

Un plato que no se acelera
Las sarmale no son modernas. No son rápidas. No se adaptan a prisas.
Son un plato pensado para repetirse, para aprenderse poco a poco y para entender que cocinar bien no es complicar, sino respetar el tiempo que pide la receta.
Si te interesa la cocina rumana de verdad, este es uno de esos platos que no se explican del todo. Hay que hacerlos. Y volver a hacerlos.





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