El primer castillo de Europa en tener electricidad: Peleș
- Eric Avito
- 2 days ago
- 3 min read
Hay castillos bonitos.
Hay castillos grandes.
Y luego está Castillo de Peleș.
Situado en las montañas de los Cárpatos, en la localidad de Sinaia, este castillo no es una fortaleza medieval ni una ruina romántica. Es un palacio real construido para deslumbrar, y lo consigue sin esfuerzo.
Si Sighișoara es historia viva y austeridad medieval, Peleș es exactamente lo contrario: lujo, detalle y obsesión por la perfección.

Un castillo que no nació para la guerra
Primera corrección importante: Peleș no se construyó para defenderse, sino para representar poder, modernidad y prestigio.
Fue mandado construir en el siglo XIX por Carlos I de Rumanía, el primer rey de Rumanía, como residencia de verano de la familia real. Y desde el principio tuvo una idea clara: crear el castillo más avanzado y elegante de Europa en su época.
No exagero.
Tecnología de otro nivel (para su época)
Peleș fue el primer castillo de Europa en contar con:
electricidad propia
sistema de calefacción central
agua corriente
ascensor interno
Todo esto a finales del siglo XIX, cuando gran parte de Europa aún se iluminaba con velas.
Este no era un castillo “bonito”: era una declaración de intenciones.

Un museo de estilos arquitectónicos
Una de las cosas que más desconcierta —para bien— es que Peleș no sigue un solo estilo.
Predomina el neorrenacimiento alemán, pero dentro encontrarás:
influencias italianas
elementos góticos
referencias renacentistas
detalles orientales
Cada sala es un mundo distinto. No hay repetición, no hay atajos. Todo está pensado para sorprender.
El interior: aquí es donde se pierde la cabeza
Si por fuera impresiona, por dentro directamente abruma.
Hablamos de:
más de 160 habitaciones
techos de madera tallados a mano
vidrieras traídas de Suiza y Alemania
paredes cubiertas de cuero, seda o madera noble
La biblioteca es uno de los puntos más famosos, no solo por su belleza, sino porque esconde una puerta secreta camuflada entre estanterías. Sí, existe. Y sí, es tan absurda como increíble.

La armería: una locura histórica
El castillo alberga una de las colecciones de armas históricas más importantes de Europa:
armaduras completas
espadas medievales
armas de fuego antiguas
piezas ceremoniales únicas
No está puesta como decoración: es una colección real, curada y conservada con un nivel casi obsesivo.

Un castillo en plena montaña
Peleș no se entiende sin su entorno.
Está rodeado de bosque, con las montañas de los Cárpatos como telón de fondo. En invierno, con nieve, parece directamente un decorado irreal. En verano, es verde, fresco y silencioso.
Aquí no hay ciudad alrededor: hay naturaleza, y eso multiplica la sensación de aislamiento y exclusividad.

¿Por qué no es tan famoso como otros castillos europeos?
Porque Rumanía sigue siendo un gran desconocido para muchos viajeros. Y porque Peleș no vende leyendas de vampiros ni guerras épicas.
Lo que vende es algo más difícil de explicar: buen gusto llevado al extremo.
Muchos visitantes coinciden en lo mismo: han visto castillos más antiguos, pero pocos tan bien conservados, tan ricos y tan coherentes como este.
¿Se puede visitar el Castillo de Peleș?
Sí, y esto es importante aclararlo bien.
Se visita solo con entrada
Hay varios tipos de recorrido (básico y completo)
El interior merece absolutamente la pena
Mi consejo: no te quedes solo con el exterior. Entrar es obligatorio si quieres entender de verdad por qué este castillo es especial.
Cómo llegar al Castillo de Peleș
🚗 Desde Bucarest
2 horas aprox. en coche
Ruta muy sencilla y bien señalizada
🚆 En tren
Tren Bucarest → Sinaia
Desde la estación, paseo o taxi corto hasta el castillo

✈️ Desde España o Latinoamérica
Vuelo a Bucarest
Desde ahí, coche o tren a Sinaia
👉 Si estás haciendo ruta por Rumanía, Peleș encaja perfecto entre Bucarest y Transilvania.
¿Cuándo es mejor visitarlo?
Primavera y verano: clima ideal, jardines espectaculares
Otoño: colores brutales en el bosque
Invierno: visualmente impresionante, pero más frío y con posibles restricciones
Peleș no es un castillo medieval. Y eso es lo interesante.
No hay murallas defensivas, ni torres de vigilancia, ni fosos.Hay arte, tecnología, lujo y visión de futuro.
Peleș no mira al pasado: mira al momento en el que Rumanía quiso decirle a Europa:
“Estamos aquí, y sabemos hacerlo bien”.


Comments